lunes, 22 de diciembre de 2014

¿Inclusión o integración?

La educación se comienza a ver como un derecho para todos los niños y niñas, incluso para aquellos niños física o mentalmente impedidos, quienes tienen el derecho (planteado en los derechos del niño) de recibir tratamientos, cuidados y una educación que responda a sus necesidades de manera particular. Así nos encontramos con el nacimiento de un nuevo debate: la integración de niños con necesidades educativas especiales (NEE) al sistema escolar. La nueva reforma nos abre un nuevo camino para que estos niños se integren en la educación tradicional. Pero ¿qué es lo que realmente buscamos, ubicarlos en el sistema tradicional o incluirlos al sistema tradicional?
En los últimos años la palabra integración se ha utilizado para definir una nueva forma de educación para aquellos niños con NEE. Con el decreto 490 y partir del año 1990, se ha comenzado a normar la incorporación de niños con discapacidad a aulas tradicionales. Esta nueva mirada de requerimiento para aquellos niños responde a la actual demanda social de terminar con la discriminación y segregación de quien es distinto o especial.
Por una parte nos encontramos con una integración que ubica a niños en clases normales, sin un apoyo profesional diario. También nos podemos encontrar, con centros educativos que ubican a los niños separados completamente, y solo los unen en situaciones espaciales como: recreos, actividades extracurriculares, etc. Sin embargo, cuando buscamos definir la palabra integración, nos damos cuenta (según La Real Academia de la Lengua Española) que integrar significa que “algo o alguien pase a ser parte de un todo” (RAE, 2001). Pero ¿Qué sucede cuando ese todo no tiene relación alguna con ese alguien o algo?
Ahora bien, en el plano actual y nacional de la educación de niños con necesidades especiales, nos damos cuenta de que estos pasan a formar parte de un currículum o programa educativo tradicional, teniendo que ser ellos quienes se adapten a su nueva realidad. Lo más preocupante de esta visión es que la educación en sí, vale decir, el proceso de enseñanza y aprendizaje, no está siendo significativo para ellos, porque la educación no está enfocada en ellos, sino en otros.
Hoy en día sabemos que las personas con discapacidad son continuamente segregadas de nuestra sociedad, si bien poco a poco han podido integrarse, los seguimos etiquetando como distintos. Hemos crecido en infraestructura, pero en real inserción social, estamos muy lejos de lograr que se incluyan en la sociedad. Es por este motivo que la idea de integración no suena tan lejana, sino que más bien, se transforma en una forma de inserción social.
Ahora bien, es necesario darnos cuenta de que, al integrar de la manera que hoy se está llevando a cabo en nuestro país, se está perdiendo uno de los principios educativos para una educación de calidad más importantes: el estudiante no es el que se debe adaptar a la escuela, sino que la escuela debe adaptarse a los estudiantes. Con esto también se quiere decir que la escuela debe velar por la individualidad del niño, adaptando sus planes y programas a las múltiples necesidades que pudiesen generar sus alumnos. Por ejemplo si llevamos esto al plano de la educación parvularia nos damos cuenta que uno de sus principios pedagógicos propone que “Cada niña y niño, independientemente de la etapa de vida y del nivel de desarrollo en que se encuentre, es un ser único con características, necesidades, intereses y fortalezas que se deben conocer, respetar y considerar efectivamente en toda situación de aprendizaje. Igualmente, se debe tener en cuenta que la singularidad implica que cada niño aprende con estilos y ritmos de aprendizaje propios” (Ministerio de Eduación, 2001).
Es así como se plantea una nueva visión, no sólo de la integración de niños con NEE, sino que además, se plantea una nueva visión de la individualidad de TODOS los niños y niñas que debemos educar. Debemos velar por la esencia de que cada niño tiene un algo especial, que lo hace diferente del resto, y es por este motivo que no es él quien se debe integrar a un todo, sino que es ese todo el que debe ser flexible y velar por los intereses y necesidades de cada ser que forme parte de él.
Como se dijo anteriormente, esta nueva forma de mirar la educación, o más específicamente de mirar a los estudiantes, nos da una nueva manera de enfocar la integración. Es preciso que se destaque que ya no sólo buscaremos ubicar a los niños con necesidades educativas especiales en colegios tradicionales, sino que además buscaremos que su ubicación forme parte de un proceso de enseñanza/aprendizaje que sea significativo para ellos.
Por consiguiente hoy en día el término integración ha ido tomando una nueva mirada. Actualmente se busca una inclusión de los niños con necesidades especiales. La inclusión según Stainback (1999) significa acoger a todos los ciudadanos con los brazos abiertos, en las escuelas y comunidades. Este nuevo término permite que hablemos de incluir a los niños en la sociedad, de que sean las escuelas quienes se adapten a ellos, donde lo niños no sean segregados ni etiquetados. Entonces, ¿tendrán un nuevo trato en la sociedad?

La inclusión busca que la escuela, en conjunto con la familia y la comunidad, influya de manera positiva en la adaptación del niño en la sociedad, puesto que el tipo de relaciones que se establezcan en estos entornos inmediatos influirán en sus futuras relaciones sociales. De esta manera los niños, desde pequeños, se sentirán parte de su medio, adaptados, integrados y por sobre todo incluidos. No serán niños etiquetados y apuntados por ser diferentes, sino que comprenderemos que tienen algo especial, así como todos los demás.

Es así como la dicotomía de los términos inclusión e integración llega a un punto donde el debate de ¿Qué es lo mejor para los niños con necesidades especiales?, comienza a tener sentido. Integrar busca ubicar a aquellos niños que de alguna manera estaban siendo excluidos de nuestra sociedad en escuelas especiales. En cambio, la inclusión busca incluir a los niños en un trabajo que involucre a toda la comunidad, donde el trabajo de adaptación más fuerte, debe recaer en los profesionales a cargo, ya que son ellos quienes tienen que ser capaces de adaptar los currículum y planes educativos.

Muchas veces el tema de la integración ha traído conflictos entre las escuelas tradicionales y especiales, se habla de la poca capacitación del profesorado de las escuelas tradicionales, de la poca preparación para recibirlos y, por qué no decirlo, del rechazo que existe en muchas escuelas por incluir a estos niños. Estamos concientes de que por mucho tiempo las escuelas especiales han entregado la educación necesaria y significativa que los niños con necesidades educativas especiales requieren, pero es necesario que comprendan que la nueva mirada de la inclusión y el dejar atrás la mera ubicación de los niños, es un beneficio real para ellos, donde, a partir de sus entornos más cercanos, vivenciarán relaciones sociales de calidad con el otro.
Lo importante de esto es darnos cuenta que cada niño, independiente de su condición física o cognitiva necesita este trato especial, y que la discapacidad no debe ser la razón para darnos cuenta, que todo niño tiene derecho a ser tratado como un ser único e irrepetible, y que por ende, tiene necesidades especiales sólo por el hecho de ser persona.
Cada uno de los debates que se generan en torno a la Educación nos permite situarnos en el camino hacia la calidad y, por consiguiente, darnos cuenta que no basta con tener a los niños en el colegio, sino que debemos lograr que además, participen de procesos de enseñanza-aprendizaje significativos.

domingo, 21 de diciembre de 2014

Inclusión y educación especial en Chile

    Poco a poco, las escuelas que integran alumnos diversos con distintas capacidades se está haciendo realidad. Los expertos consideran que la integración escolar de alumnos con necesidades educativas especiales beneficia, a toda la comunidad educativa, sean discapacitados o alumnos regulares. ¿Qué está pasando en Chile?


Crear condiciones para atender a la diversidad de los estudiantes, sin importar condición física o sicológica es el sueño de la escuela integrada.

En Chile, jardines infantiles y colegios que siguen la pedagogía Montessori han sido pioneros de integración y, poco a poco, otros colegios comienzan a seguir sus pasos.

Si embargo queda todavía mucho por hacer. ¿Cómo integrar a niños y niñas con discapacidad auditivavisual o motora? a una sala de clases con niños que no tienen ese tipo de problemas? ¿es posible trabajar en un mismo espacio con niños con síndrome de Down o autismo?

La experiencia del Colegio Francisco de Miranda da algunas pistas. Hace cuatro años ese establecimiento de la comuna de Peñalolén en Santiago decidió integrar a sus aulas a estudiantes con necesidades educativas especiales, previa consulta a la comunidad educativa. Hoy conviven de igual a igual alumnos regulares junto a compañeros con síndrome de Down y otras discapacidades físicas o mentales.

Demostrando el amplio interés que existe sobre la educación especial, el pasado 5 de noviembre más de 200 profesores asistieron al Tercer Seminario de Educación Diferencial de la Región Metropolitana, cuyo eje central fue la reflexión sobre los aportes de la computación a la educación e integración.

En la jornada organizada por la Universidad Diego Portales, el Centro de Educación Diferencial "Armonía" y la Escuela de Lenguaje "San Clemente" se presentaron ocho ponencias de profesores de escuelas de integración con distintas necesidades educativas especiales y dos conferencias que trataron la situación de la integración en Chile y las adecuaciones curriculares en las distintas capacidades.



Liceo técnico de Valparaíso desarrolla exitosa iniciativa de integración con empresas locales. El proyecto Alternancias del Instituto Marítimo de Valparaíso busca dar a sus estudiantes la oportunidad de formarse en contextos reales de trabajo y aumentar su empleabilidad futura.

El proyecto Alternancias del Instituto Marítimo de Valparaíso busca dar a sus estudiantes la oportunidad de formarse en contextos reales de trabajo y aumentar su empleabilidad futura.
•    La experiencia obtuvo el primer lugar en el concurso “DesarrollaT: Innovación y buenas prácticas TP”, convocado por Anglo American y Fundación Chile.

La necesidad fue el principal detonante que llevó al Instituto Marítimo de Valparaíso, un liceo técnico-profesional dependiente de la Corporación Municipal de Valparaíso, a innovar en sus prácticas educativas. La falta de recursos y equipamientos, sumado a la necesidad de que los alumnos tuvieran experiencias reales de trabajo, hizo surgir el proyecto Alternancias, que incorporó a empresas privadas y otros organismos locales en la formación de los estudiantes. La iniciativa fue premiada en la tercera versión del concurso “DesarrollaT: innovación y buenas prácticas TP”, organizado por Anglo American y el Centro de Innovación en Educación de Fundación Chile.

Uno de los objetivos de este proyecto es “preparar a los alumnos en contextos reales de trabajo, con maquinarias, equipos e insumos adecuados para los aprendizajes esperados”, explica Edmundo Sepúlveda, jefe de formación profesional del Instituto Marítimo de Valparaíso. Por otro lado, la iniciativa busca desarrollar habilidades sociales y hábitos laborales en los estudiantes, además de mejorar la empleabilidad de los futuros egresados.

La modalidad, que partió en 2001 como un piloto y se formalizó en 2003, consiste en que empresas productivas y otros organismos acojan a estudiantes de distintas especialidades para desarrollar módulos específicos de formación. Para eso, se requiere que la empresa nombre un maestro que guíe al joven en el desarrollo del módulo, el cual es monitoreado por el profesor a cargo.

En el establecimiento afirman que esta experiencia les ha permitido mejorar una serie de indicadores vinculados con el perfil de egreso de sus estudiantes y su posterior empleabilidad, alternando el liceo y la empresa como lugares de aprendizaje. Por ejemplo, durante 2013, aumentó en un 80% la cantidad de alumnos que reciben aportes para movilización por parte de las empresas, lo que representa un importante apoyo para la continuación de sus estudios.

Esto contribuyó al aumento en el egreso de alumnos con condiciones satisfactorias: El 90% de los egresados aprobó todos sus módulos. Además, casi el 91% de los estudiantes realizan su práctica y finalizan sus procesos de titulación.

En cuanto a la inserción laboral, durante 2013 el Instituto consiguió que el 63% de los egresados de las distintas especialidades consiguieran un puesto de trabajo en las empresas donde realizaron sus prácticas profesionales. En la institución esperan que ese porcentaje llegue al 70% una vez finalizado 2014.

Desde 2003 en adelante, la modalidad de alternancia se fue extendiendo progresivamente en distintas especialidades que imparte el Instituto. Hoy se aplica en elaboración industrial de alimentos, mecánica automotriz, servicio de alimentación colectiva, laboratorio químico y operación portuaria.

Un esfuerzo de articulación

La implementación de este proyecto significó un importante desafío para el liceo, pero para también para las empresas que apostaron por él.  Para lograr el éxito, explica Sepúlveda, es necesario explorar pedagógicamente la experiencia de ambas instituciones definiendo potencialidades, carencias y virtudes en cada caso. “El objetivo general de la alternancia es incorporar en el proceso de formación profesional de los jóvenes las potencialidades formativas de la empresa y de otras organizaciones relevantes de la comunidad”, agrega.

Para seleccionar aquellos módulos que se desarrollarán en la empresa, ambas contrapartes deben realizar un análisis muy riguroso, que han denominado como “Radiografía curricular”: implica estudiar los requerimientos de aprendizaje para cada módulo y el equipamiento que se necesita para su logro, contrastándolo con las posibilidades que ofrecen en liceo y la empresa. “Esta tarea requiere que los docentes tengan información muy actualizada del sector productivo y de las empresas con las cuales mantienen una vinculación permanente a través  de  las prácticas  profesionales”, explica Sepúlveda.



viernes, 19 de diciembre de 2014

¿Qué es educación inclusiva?

La UNESCO define la educación inclusiva ¨ La inclusión se ve como el proceso de identificar y responder a la diversidad de las necesidades de todos los estudiantes a través de la mayor participación en el aprendizaje, las culturas y las comunidades, y reduciendo la exclusión en la educación. Involucra cambios y modificaciones en contenidos, aproximaciones, estructuras y estrategias, con una visión común que incluye a todos los niño/as del rango de edad apropiado y la convicción de que es la responsabilidad del sistema regular, educar a todos los niño/as ¨ 

Se basa en el principio de que cada niño/a tiene características, intereses, capacidades y necesidades de aprendizaje distintos y deben ser los sistemas educativos los que están diseñados, y los programas educativos puestos en marcha, teniendo en cuenta la amplia diversidad de dichas características y necesidades. 

Se ocupa de aportar respuestas pertinentes a toda la gama de necesidades educativas en contextos pedagógicos escolares y extraescolares. 

Lejos de ser un tema marginal sobre cómo se puede integrar a algunos estudiantes en la corriente educativa principal, es un método en el que se reflexiona sobre cómo transformar los sistemas educativos a fin de que respondan a la diversidad de los estudiantes. (ii) 

La educación es un derecho, no un privilegio. 

La educación inclusiva es una aproximación estratégica diseñada para facilitar el aprendizaje exitoso para todos los niño/as y jóvenes. Hace referencia a metas comunes para disminuir y superar todo tipo de exclusión desde una perspectiva del derecho humano a una educación; tiene que ver con acceso, participación y aprendizaje exitoso en una educación de calidad para todos. (iii) 

Parte de la defensa de igualdad de oportunidades para todos los niño/as. 

Tiene que ver con remover todas las barreras para el aprendizaje, y facilitar la participación de todos los estudiantes vulnerables a la exclusión y la marginalización. 

Significa que todos los estudiantes reciben los soportes que requieren para tener la oportunidad de participar como miembros de una clase o aula regular (iv), con pares de su misma edad y de contribuir a sus colegios del vecindario. (v) 

Inclusión significa posibilitar a todos los estudiantes a participar de lleno en la vida y el trabajo dentro de las comunidades, sin importar sus necesidades. Es el proceso de mayor participación de los estudiantes en el colegio y la reducción de la exclusión de las culturas, el currículo y la comunidad de los colegios locales. 

La inclusión se ve más como un enfoque de la educación que como un conjunto de técnicas educativas. 

Dyson destaca que la inclusión simplemente denota una serie de amplios principios de justicia social, equidad educativa y respuesta escolar. 

La educación inclusiva significa que todos los niño/as y jóvenes, con y sin discapacidad o dificultades, aprenden juntos en las diversas instituciones educativas regulares (preescolar, colegio/escuela, post secundaria y universidades) con un área de soportes apropiada. (vi) 
Más que el tipo de institución educativa a la que asisten los niño/as, tiene que ver con la calidad de la experiencia; con la forma de apoyar su aprendizaje, sus logros y su participación total en la vida de la institución.

!!Todos poseemos capacidades diferentes!!


!Todos somos iguales!


Para entender lo que el término inclusión significa, deberíamos empezar por definir la acción de incluir. La misma supone contener o englobar a algo o alguien dentro de otra cosa, espacio o circunstancia específica.

https://www.youtube.com/watch?v=s-njtdecoSE